El presidente NIcolas Sarkozy no cede. Ordenó que se le retire la ciudadanía francesa a los extranjeros que atenten contra un agente de las fuerzas del orden. "La ciudadanía francesa se merece, hay que poder ser digno para llevarla", indicó. En Francia se entrega la nacionalidad a 100.000 personas de las cuales 30.000 son menores de hijos de extranjeros. Ayer, un grupo de gitanos rumanos manifestó por las calles de París contra de la deportación. Sarkozy desoyó a la Comunidad Europea que le pidieron que dé marcha atrás con la medida.  (AFP-NA)